jueves, 20 de marzo de 2014

El amor.

Este pequeño bicho, fenómeno, síntoma, sensación, como lo quieras llamar, es lo que te mueve a hacer locuras de cualquier tipo y lo mejor es que nadie está a salvo, ni el más rudo de los rudos o frívolos. En cierto punto de nuestra vida encontramos ese talón de Aquiles o quizá nuestra mayor fuerza, depende del ojo con el que se mire. 

El amor te puede enseñar lecciones dulces como la miel o amargas como el limón, pero forma parte esencial de la vida. En algún momento estas flechado por esa persona que aparentemente ilumina tus días y puf, al siguiente te sientes más roto que un pedazo de vidrio y te refugias en la gran mentira de que el tiempo todo lo cura, cuando no es más que un conciliador entre la aceptación y el dolor. 

El amor, sentimiento que predomina en románticos empedernidos, como tal es mi caso, nos flechamos hasta por el más pequeño detalle que nos llame la atención de una persona, a mi personalmente me ha pasado, sintiendo esa sensación de que cada vez que veía a esa persona el mundo era luz y felicidad y que decir de un saludo, un abrazo, hasta una breve mirada accidental, sin embargo, con el tiempo me di cuenta que no era amor en sí, si no más bien una especie de amor platónico, pues nunca he confiado en mi a la hora de relacionarme con los demás, pues a veces puedo ser algo brusca con mi trato, o mejor dicho torpe, pero en fin, el amor, es una de las magias, sensaciones o sentimientos de los más fuertes y que ha motivado a más de uno a dar su vida por eso que aman, en el sentido bueno o malo.

Lo que no se puede olvidar es que no es algo que tenga una cura o algo así, es simplemente algo que pasa y hay que dejarlo correr por su camino sin presiones. 




jueves, 13 de febrero de 2014

Lo que mantiene al mundo girando.

Soy de las personas que no pueden evitar poner atención a los pequeños detalles y de querer buscar más profundo en un problema hasta saber lo que realmente lo causo, me puedo culpar de empatica, me cuesta no ayudar a una persona una vez se su historia, por eso muchas veces me pregunto, porque nosotros mismos buscamos complicarnos la existencia. 

Somos cada vez más, sin embargo, cada vez menos, es cierto que las tecnologías avanzan a un paso increíblemente rápido, pero no todos podemos gozar de ellas, aún hay personas que están sin energía eléctrica, sin agua, sin internet, sin teléfonos, etc, todo porque una parte de las personas en el mundo lo ha hecho girar pero sólo para su beneficio, es triste que sólo le ponemos atención a la necesidad de adquirir bienes, a intentar alcanzar estándares de perfección tan imposibles de alcanzar que cada vez más son las personas que toman la belleza natural como una desgracia, más que como un regalo. 

Me sorprende que aún, después de todo lo que este planeta ha visto y pasado, siga girando, porque la simple vanidad y afán de supremacía del ser humano debería haberlo hecho parar, porque así como podemos ser solidarios, podemos ser lo suficientemente frívolos como para congelar hasta la espíritu más ameno y humilde. 

Pero, cuando todo parece perdido siempre hay algo más, esa pequeña luz en el camino, en este caso, las pequeñas luces son aquellas personas que sin importar nada, son buenas de corazón y que realizan actos que demuestran su pasión por una vida simple y humilde, así como servir a un bien común, por el que no todos necesariamente estaríamos interesados en sacrificarnos, eso, esas personas, son lo que mantienen el mundo girando. No todos aquellos que incitan a la frivolidad y a que nos olvidemos de que hay más personas en el planeta que sólo los que tienes más cerca.